Astrid Lindgren. Fotógrafa: Lena Granefelt - https://imagebank.sweden.se/

Astrid Lindgren, la defensora de los niños

¿Conoces a Astrid Lindgren? Puede que no te suene el nombre. Pero, si te digo que es la autora de Pippi Calzaslargas, Ronja y Miguel el Travieso puede que sí. Posiblemente hayas visto alguna de sus películas o puede incluso que hayas leído algún libro suyo. Mucha gente me comenta que gracias a los personajes de Astrid Lindgren se despertó su interés por Suecia y la cultura sueca.

Pero, ¿quién era Astrid Lindgren? 

Era escritora, periodista y secretaria. Nació en un pueblo llamado Vimmerby en la región de Småland en 1907. Soñó con ser periodista y a los 16 años entró a trabajar de becaria en el periódico local. Se enamoró del redactor jefe, 30 años mayor que ella, casado y padre de siete hijos. Al quedarse embarazada, podría haber provocado un escándalo, porque en ese momento el adulterio era ilegal y el padre de su hijo podría haber ido preso.

Pero a Astrid no le gustaban los escándalos, así que simplemente terminó la relación y se fue a Copenhague a tener a su hijo. Lo dejó en acogida a una familia danesa, volvió a Suecia y empezó a trabajar de secretaria en una empresa en Estocolmo, para poder ahorrar dinero y traer a su hijo.

Luego se casó y tuvo una hija. Fue precisamente gracias a su hija que Astrid empezó a escribir cuentos para niños. En realidad, siempre había mandado artículos y textos a diferentes periódicos suecos, pero sin demasiado éxito.

Un día su hija estuvo enferma y le pidió a su madre que le contara la historia de Pippi Calzaslargas. Con un nombre así, obviamente tenía que ser un personaje espectacular. Y ahí nació la niña pelirroja, rebelde y más fuerte del mundo mundial que cambió el concepto que se tenía de las niñas en aquella Suecia pueblerina y de reglas fijas.

En 1944 mandó el manuscrito de las aventuras de Pippi a una editorial, pero fue rechazado. Poco después ganó el segundo premio de un concurso para otra editorial con la historia de «Cartas de Britta Mari» («Britt-Mari lättar sitt hjärta») y después de retocar el manuscrito original consiguió publicar el primer libro de Pippi. 

Su impacto sobre la sociedad

Astrid era defensora de los niños y los animales, feminista y pacifista. Escribió más de 40 obras y algunas de ellas han sido traducidas a más de 100 idiomas. 

Vivía en una sociedad donde los niños eran adultos en miniatura, que tenían que ser callados y obedientes y no quejarse jamás. 

Astrid siempre escribía para la niña que ella llevaba dentro, escribía las historias que a ella le hubiese gustado leer de pequeña. Por eso no usaba un lenguaje complicado ni se andaba con rodeos. Tocó temas que eran tabú en su momento: niños huérfanos, niños enfermos, la muerte, ¡hasta el suicidio!

A través de sus palabras consiguió cambiar la sociedad sueca, y Suecia hoy en día es uno de los países que mejor protege la infancia.

La conciliación es una realidad, tanto para madres como para padres. De hecho, los niños menores de un año no pueden ir a la guardería, porque se considera un derecho del niño estar en casa con sus padres los doce primeros meses de vida. 

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