Los regalos de Navidad es en realidad una costumbre bastante reciente.

Los regalos de Navidad no siempre fueron buenos

Hoy en día es difícil imaginarse una Navidad sin regalos, ¿verdad? Da igual si se dan el 24, el 25 o el 6 de enero y si aparecen en un calcetín o debajo de un árbol o si los traen los Reyes Magos o Papá Noel. La Navidad es sinónimo de regalos para la gran mayoría de las personas.

Pero no siempre fue así. En Suecia se tenía la costumbre de dar regalos por Año Nuevo («nyårsgåva»), al menos desde la Edad Media, y por Navidad no se regalaba nada.

En realidad, la costumbre del regalo de Navidad empezó como una broma. Los jóvenes de los pueblos tenían la costumbre de ir de granja en granja representando una obra de teatro que incluía la cabra de Navidad >>.

También solían llamar a las puertas de los vecinos y tirarles un «regalo» y salir corriendo para que no les pillasen. El regalo solía ser una piedra o un leño con un texto escrito. Muchas veces eran textos bastante hirientes, así que eran regalos anónimos.

La palabra sueca de regalo de Navidad es «julklapp», que viene del verbo antiguo para tocar la puerta, «klappa på dörren». El texto del «regalo» ha dado lugar al poema rimado que suele acompañar al regalo.

¿Cuándo aparecieron los regalos de Navidad?

A partir del siglo XVIII adquirieron las familias más acomodadas la costumbre de dar regalos por Navidad fusionando la costumbre de los regalos de Año Nuevo y modernizando la costumbre del leñazo navideño. En esa época aún no existía el Papá Noel y fue la cabra de Navidad quien traía los regalos. Para finales del siglo XVIII sólo los más pobres seguían con los regalos de Año Nuevo.

Los regalos eran cosas hechas a mano: juguetes artesanales, ropa y herramientas. A finales del siglo XIX se cambió la cabra por el Papá Noel, quien trae los regalos en un saco y dice: «Finns det några snälla barn här?» (¿Hay niños buenos por aquí?).

Hasta 1940 era raro comprar regalos en las tiendas, pero a partir de ahí ha habido un boom en cuanto a número de regalos y dinero gastado. La Navidad se ha convertido en una fiesta comercial y una carrera para ver quién gasta más dinero.

Aparecieron las listas de regalos, que viene a ser lo mismo que las cartas a los Reyes pero para Papá Noel. En Suecia también los adultos hacen sus listas y muchos las publican en sus Redes Sociales, por si Papá Noel pasa por ahí y los ve. En esta página puedes crear tu lista y publicarla >>.Una pregunta muy común por estas fechas es: «Vad önskar du dig i julklapp?», «¿Qué quieres que te regalen por Navidad?».

Pero como ves, esto de gastarse una fortuna en regalos es una interpretación muy reciente del sentido de la Navidad.

Hacer el bien y no mires a quién

No todo el mundo está de acuerdo con la locura de gastar tanto dinero en regalos y deciden hacer donaciones a causas benéficas a nombre de las personas a las que iban a hacer regalos.

De hecho, es una costumbre muy antigua. Ya en el 1799 se podía leer en uno de los periódicos un anuncio que decía «Si no sabes qué regalar a una persona que no necesita nada, dale pan al hambriento y alojamiento al sintecho».

Muchas ONGs tienen campañas especiales por Navidad para ayudar a los más necesitados.

Cuando se trata de los regalos de Navidad, cada familia tiene sus costumbres. Muchas familias sólo hacen regalos a los niños. Algunas familias dejan un regalo a cada uno debajo del árbol el 24 por la mañana, los demás regalos los traerá Papá Noel. Otras costumbres pueden ser: poner una cantidad máxima de lo que se puede gastar en regalos, invitar a un sintecho a comer la comida navideña con la familia, hacer una donación conjunta para una ONG… No hay nada escrito, cada familia tiene que crear sus costumbres propias.

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