¿Te miran raro cuando hablas sueco? » Sueco Médico Online
¿Estás agobiado porque te falla la comunicación? ¿Evitas tomar café con tus compañeros de trabajo?

¿Te miran raro cuando hablas sueco?

¿Tienes la sensación de que no te entienden cuando hablas sueco? ¿Cambian en seguida a inglés? ¿Te pones nervioso cada vez que tienes que tener una conversación en sueco? ¿Evitas tomar café en el trabajo para no tener que hablar con nadie?

Si has dejado de tomar café con tus compañeros de trabajo, porque no te hablan y piensas que te evitan, tienes un problema. Si prefieres estar solo porque no puedes participar en las charlas y te da dolor de cabeza intentar seguir el hilo de la conversación, hay algo que falla, ¿no crees?

Pues, no tiene porque ser así.

Por desgracia es una situación bastante común, porque en los cursos de sueco te preparan para aprobar un examen, no para tomar café. Es importante aprobar un examen, claro que sí. Pero también es importante poder tomar café con tus compañeros de trabajo, salir con amigos, participar en las reuniones de padres en el colegio del crío, y todas esas cosas que hacemos en nuestra vida diaria.

A Enrique también le pasaba. Llevaba años en Suecia. Estaba deprimido. Trabajaba en el trabajo de sus sueños pero no era feliz. Odiaba los Lunes cuando tenía que volver al trabajo, después de pasar dos días tranquilos en su casa, sin escuchar ni una sola palabra en sueco. No se sentía cómodo hablando en sueco. Cuando llegaba la hora del café se encerraba en el baño o fingía hablar por teléfono. No hablaba con nadie, más allá de las cosas relacionadas con el trabajo. Él, que en España siempre había sido el rey de las fiestas, el tipo guay, ahora se sentía más solo que la una.

¿Qué fue lo que hizo Enrique?

Dio la vuelta a la tortilla. Empezó a trabajar su pronunciación en sueco. Dejó de confundir sonidos, aprendió la diferencia entre vocales cortas y largas. Su autoestima mejoró al darse cuenta de que sus compañeros le entendían.

Como esta es una historia real no hay un «vivieron felices» ni un «comieron perdices», y la transformación de Enrique tampoco se consiguió de la noche a la mañana. Pero cuando se dio cuenta de la importancia de la pronunciación y conquistó los sonidos que antes le parecían imposibles vio un cambio casi inmediato.

La última vez que se comunicó conmigo, fue para contarme que sus compañeros de trabajo le habían organizado una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Me dijo «Carolina, si hubiese sabido antes que esto era posible, te habría buscado hace años.»

Conozco a muchas personas como Enrique, que se sienten mal y no saben por qué. A veces por culpa de algo que tiene fácil solución y a veces por algo que lleva su tiempo remediarlo. Si tú estás en una situación parecida a la de Enrique, ¿cuánto tiempo piensas seguir así?

Habla conmigo >> y vemos cuál sería la solución para tí. Sin compromiso.

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