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Carl y Karin Larsson, una vida de amor al arte

Carl y Karin Larsson, la pareja que coloreó Suecia

Hoy vamos a hablar de amor, de amor del bueno. Amor a la pareja, amor a los hijos, amor al arte…. Carl y Karin Larsson vivieron una historia de amor muy bonita. Y los frutos de ese amor forma parte de la cultura colectiva sueca.

Puede que hayas oído hablar de Carl Larsson, pero posiblemente no de Karin Larsson. Eso no es de extrañar porque para contar esta historia tenemos que retroceder al siglo XIX y en esa época la verdad es que las mujeres simplemente no existían en la vida pública.

Pero vamos a empezar por el principio…

Carl Larsson

Carl nació en Estocolmo en el año 1853 en una familia pobre. Su talento para la pintura era tan grande que entró en la escuela de arte «Konstakademien» y estudió ahí entre 1869–1876. Para pagar sus estudios trabajó en un estudio de fotografía coloreando fotografías en blanco y negro. También trabajó de ilustrador, tanto para libros como para una revista.

En 1877 se mudó a Paris para seguir aprendiendo sobre la pintura. Era muy pobre y por poco se muere de hambre, como tantos artistas de esa época.

Karin Bergöö

Karin nació en el año 1859 en Örebro, hija de un comerciante bastante adinerado. Desde pequeña le encantó el arte y en el año 1877 entró en «Konstakademien». En 1882 viajó a Paris para seguir sus estudios de arte. Conoció a Carl y se enamoraron. Compartían el mismo amor al arte y se admiraban como artistas. Desde ese momento no dejaron de crear arte juntos.

Al padre de Karin no le hizo ninguna gracia que su hija se enamorara de un artista muerto de hambre pero al final aceptó la relación y se casaron en 1883. Al casarse Karin cambió su apellido por el de su marido y a partir de ese momento se llama Karin Larsson.

Llegan los éxitos para Carl y Karin Larsson

Carl sigió trabajando duro y perfeccionó su forma de pintar. Su especialidad es la acuarela. Karin también sigue creando, algo bastante raro en esta época. El papel principal de la mujer era tener hijos y ocuparse de la casa, nada más. Pero el amor al arte de Carl y Karin es tan grande y su respeto mutuo tan fuera de lo común que Karin no sólo tiene 8 hijos y se ocupa de ellos, sino que además consigue su propia fama como artista.

El padre de Karin les regala una casa en el pueblo Sundborn en Dalarna. Esta casa se conserva aún como casa museo, Carl Larssongården >>.

Carl se hace famoso sobre todo por sus pinturas de su vida familiar, de su esposa, sus hijos y su casa….. Karin se dedica al arte textil y diseñó muchos de los muebles de su casa. Además, diseñó la ropa de todos los miembros de la familia.

Una vida familiar diferente

En el siglo XIX la mujer era propiedad del marido y tenía que ser sumisa y aceptar todo lo que decía y hacía el marido. Los hijos tenían que ser adultos en miniatura y estorbar lo mínimo posible a su padre. En muchas familias los hijos no comían con sus padres y si lo hacían tenían tajantemente prohibido hablar en la mesa.

Esto a Carl y Karin no les gustó nada. Eran una pareja, una unidad, compañeros inseparables. Disfrutaban de la compañía de sus hijos. No solo comían todos juntos, sino que además sus hijos tenían toda la libertad de hablar mientras comían y sus comidas eran como tertulias en familia. Incluso cuando Carl y Karin tenían invitados importantes estaban siempre presentes sus hijos. Esto era algo totalmente impensable en la sociedad de su época. Se puede decir que Carl y Karin Larsson iniciaron el cambio en la sociedad que años más tarde sería el primer país del mundo en prohibir el castigo físico a los hijos. Astrid Lindgren >> usó la familia de los Carlsson como referente para sus discursos.

Una vida en colores

Las casas suecas en esta época eran muy sencillas y austeras. Todo tenía que ser funcional pero nada más. Por eso triunfó el estilo colorido de los Larsson. Era algo nuevo y totalmente diferente.

Los muebles de Karin eran modernos y ligeros, sus tejidos alegres y llenos de colores. Diseñó un tipo de delantal, llamado «Karin-förkläde», que todavía se usa en Suecia.

Carl y Karin Larsson son los «padres» del estilo sueco

Diseñadores de todo el mundo viajan a la casa de los Carlsson en Sundborn para inspirarse en su estilo particular. Fue el inicio de la decoración de interiores en Suecia.

Si quieres conocer a otros suecos que han dejado huella en el mundo tienes esta página >> donde pongo todos los posts escritos hasta el momento.

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